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¿A vuestros padres os gustan los videojuegos? Siempre me he preguntado cómo es en otras familias. Es difícil encontrar padres que jueguen a videojuegos o que hayan jugado en su vida. Quizá sea porque muchos adultos han oído mucho el típico “los juegos son malos para los niños”, como pasa con cualquier novedad. Mis padres siempre nos han comprado los juegos que queríamos y, aunque se asustaban un poco con los especialmente sangrientos y los Leisure Suit Larry, creo que nunca me han prohibido jugar a ninguno en particular (solo cuánto jugar).

Padres gamers: alienígenas

De lo que recuerdo de mi infancia, tengo una imagen de mi familia reunida ante el ordenador jugando al Pinball Fantasies por turnos. Mis padres me contaron que jugaban a las máquinas de pinball en los bares. También me acuerdo de cómo intentaban hacer tilt con el teclado en vez de pulsar la tecla correspondiente. Mi hermano y yo jugábamos mucho, pero tengo muy pocos recuerdos de jugar con mis padres. Mi madre siempre me cuenta (yo lo recuerdo vagamente) que no podía jugar al Tetris porque yo no la dejaba. Me daba miedo que ella perdiera y le saliera la pantalla de “Game Over”, y le decía “¡mamá, no juegues!” mientras la agarraba del brazo. Pero sí que me acuerdo de estar jugando al Ultima VI en inglés cuando no entendía ni jota y que ella me trajera un diccionario enorme que tenía de inglés-español para resolver cierto acertijo del juego. El último recuerdo que tengo de jugar con mi padre es estar jugando al Indiana Jones and the Fate of Atlantis y él leyéndome las soluciones al lado. Bueno, creo que hemos vuelto a jugar juntos cuando la Wii llegó a casa. Más tarde, le regalamos a mi padre la NDS por su cumpleaños. Con tanto bombardeo de anuncios sobre ejercitar la mente, hubo una oleada de adultos que abrazaron a los videojuegos como terapia. El último juego que mi padre jugó fue uno de los Profesor Layton.

Hay dos casos particulares de dos amigos que me resultan curiosos, puesto que los videojuegos no se consideran algo de las siguientes generaciones. La madre de uno de ellos jugaba a la Atari con su marido cuando eran jóvenes. Hace unos años le dio un achaque y el médico le aconsejó mantener la mente ocupada. Mi amigo le instaló un pack de juegos clásicos (entre ellos Space Invaders) en la Xbox y se la dio para que jugara. Desde entonces, ha jugado a juegos de la saga de Harry Potter, Fahrenheit, Tomb Raider, Mafia y Soul Calibur. Mi amigo dice que no hay color entre verla a ella viendo la televisión (que fue su primera opción al principio) y verla jugando a la consola. La ve más contenta y más entusiasmada por descubrir historias nuevas.

El padre de mi otro amigo juega más que él. Me contó que fue su padre quien le recomendó jugar al Dead Space tras acabárselo. Por lo visto, es un adicto a juegos como los Counter Strike y los Doom. Hace poco se acabó el Dead Space 2 y ahora está jugando al Call of Duty 3.

¿A alguien le resulta raro ver a padres que juegan a videojuegos, o es que ya tenéis padres gamers?

2 Responses to “Los padres y los videojuegos, o cómo los padres llegaron a combatir demonios en Marte”

  1. Nacho Lopez

    I also have lots of memories of my childhood with games.

    I remember teaching my mom to play Tetris with my brand new Game Boy in 4th grade. At first I thought she wouldn’t like it but she ended playing it almost everyday since then. That’s 22 years. She bought a Game Boy color for herself, a Nintendo DS, etc. All for Tetris :)

    With my father I played Burnin’ Rubber, some shoot-em ups and a tennis game I don’t remember its name, in my first TV console: the Amstrad GX4000 http://en.wikipedia.org/wiki/Amstrad_GX4000 (I’ve never knew any other kid with it). We spent lots and lots of hours playing with it. Then, some years later when I got a PC, we spent years playing Grand Prix 2 by Microprose -It was awesome, btw- with our “Team Lopez”, winning the likes of Berger, Hill and Schumacher.

    But my fondest memories were with all old LucasFilm / LucasArts adventures with my brother, he played and I watched. He is 15 years older than me, so I was a brat back then, but I enjoyed every moment of it. Even now, the smell of Marlboro cigarettes makes me travel back then.

    Aaah, good old times.

  2. Aureliano

    A mí siempre me gustaron los juegos electrónicos. Recuerdo en los años ochenta las máquinas recreativas de tenis y frontón en los bares o el comecocos, que empezaron a instalarse junto a las de petacos, para uno o dos jugadores, que creo que no llegaron a proliferar más, porque una vez que le habías cogido el vicio, las partidas no se acababan nunca. Por eso las sustituirían por las tragaperras que seguramente eran más rentables.
    También recuerdo unas maquinitas pequeñas de plástico, del tamaño de una mano, en las que los juegos se cargaban con unos cartuchos; un submarinista que capturaba peces, un pescador que atrapaba peces, un submarino que evitaba obstáculos, etc. Compramos algunas en algún viaje a Ceuta, pero las pantallas se estropeaban rápidamente.
    Ah, también tenía un ajedrez electrónico, con distintos niveles de dificultad, que al principio me enseñó muchos automatismos de aperturas, pero una vez descubrí que llegando a una posición le ganaba siempre y dejé de usarlo.
    En el año 84, compraron en el Instituto de Cartaya, en el que entonces estaba destinado, un Comodore64 y también un Spectrum y aprendí a programar en Basic operaciones matemáticas. Después entre el 85 y el 90 tengo una laguna mental (ya habían nacido mis dos hijos y no tenía mucho tiempo libre, una mudanza, cambio de centro y de ciudad, etc.) y no recuerdo con qué me entretuve.
    Supongo que fue en 1990, cuando yo ya tenía 34 años, que mi cuñado Ángel nos montó nuestro primer PC de nosecuantos que tuvimos, y quien nos pasaría los primeros juegos de ordenador. Aunque Concha sólo recuerde el Pinball y los de Indiana Jones, yo me acuerdo de algunos más que aprendí con ella y con Álvaro: Sokoban, Tetris, Prince of Persia, Dónde está Carmen Sandiego, Peter Pan, Maniac Mansion, Day of the Tentacle, Alone in the Dark, Loom, y por supuesto los Monkey Island.
    Recuerdo, por ejemplo, que el de Peter Pan primero lo jugamos primero en el PC y luego vimos la película en el cine Regina, intentando identificar las escenas.
    Y ya no me acuerdo de más, porque mi cerebro se debió saturar y dejé de ir jugando poco a poco. Y es que cada juego se llevaba su tiempo; además con lo agonía que soy, teníamos que probar todos los elementos, opciones y combinaciones antes de pasar de una pantalla a otra. Y si no lo averiguábamos comprábamos los libros de pistas. Además ya empecé a utilizar el ordenador para el trabajo, Álvaro y Concha se hicieron aprendían y jugaban más rápido que yo, etc. Además a ninguno de mis compañeros de trabajo le interesaban estos temas como para poder intercambiar información. Diría que los consideraban “juegos de niños” y no de mayores. Pero la verdad es que, mientras duró, me lo pasé muy bien y quizás, por haber dejado de jugar, ahora la memoria me falla cada vez más.

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